La presente situación,abrumadoramente honrosa, pesa mucho sobre los hombros del premiado. Estaspalabras, Miguel de Cervantes, Alcalá, Universidad de Cisneros, forman unbloque abrumador. Por fortuna, al premiado le distingue una especialidad: laacción de gracias, y enseguida comienza expresando su profunda gratitud aquienes le han concedido este increíble Premio.
Un Premio literario irrumpesiempre como una sorpresa. ¿Y si es merecido? No importa. El merecimiento no seimpone de modo absoluto. Hay siempre otros legítimos candidatos. Si no seentromete la vanidad, el galardón cae del cielo con fuerza inesperada. ¿Como unmaná? Eso implicaría milagro. Y aquí no existe milagrería sobrecogedora. Nosería justo comparar la obtención de un Premio a una lotería. En el certamen nose entra con un décimo en la mano. ¿Entonces? No pensemos en el azar, nisiquiera en algún "seguro azar" -como dijo el poeta-. A esteresultado, de aspecto celeste, se llegará en torno a una mesa de personasdoctísimas tras una deliberación. De ahí el carácter honroso del Premio y lagran satisfacción del elegido.
Gratísima sorpresa, y, más aún,en este siglo que nos ha tocado gozar y padecer. Todos los oráculos coinciden:la historia desemboca en una realidad que se reduce a dos culminaciones:economía y política. El resto -bien nos lo han repetido- queda al margen, enposición subalterna de "escasa realidad". Así vivimos: entre lasfurias de los negocios y las furias de los poderes. Sin embargo, en la sociedadactual se mantienen todavía instituciones generosas que prestan atención a esteprecario resto: ciencias, artes, espiritualidad.
He aquí este premio de nombretan ilustre. Henos en este hermoso Paraninfo. Ningún lugar más adecuado. No esmenester ir a Delfos, junto al Monte Parnaso y la Fuente Castalia, nitrasladarse a Roma, al Capitolio. El "laureatus in Urbe" dice aquí,en este Alcalá cervantino, cuánto le conmueve que una obra poética, llevada atérmino durante medio siglo, sea ahora tan halagüeñamente reconocida. Y muchole importa, asimismo, que en la ardua transición política de nuestro país estemomento, este Paraninfo, signifiquen un acto de concordia, ya definitivamentesuperada la guerra más cruel. Y poesía es ahora —como ha sido siempre para estepoeta— un símbolo de esperanza.
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