viernes, 17 de julio de 2009

(Leído por Joaquín Benito de Lucas quien compusoel discurso en colaboración con el propio poeta.

El autor, de 83 años, permaneció en silla de ruedas,debido al derrame cerebral sufrido hace cuatro años.)

 

Es para mí un alto honor, no exento de responsabilidadaceptada gustosamente, dirigirme a Vuestras Majestades para agradecer en nombredel Excelentísimo Señor e Ilustre poeta don José García Nieto la distinción deque ha sido objeto al concedérsele el premio Cervantes.

Las circunstancias personales denuestro poeta galardonado le impiden (aunque contamos con su presencia) subir aesta cátedra y con la galanura de su estilo y el entonado y grave tono de vozque siempre ha tenido, exponer las múltiples razones de agradecimientos quesiente al verse distinguido por tan alto galardón.

Serán, pues, mi persona y mipalabra las que representen a las suyas. Pero lo haré con la sola y gratamisión de transmitir en su nombre y con sus propias palabras toda la alegría yla honra que hoy inundan su corazón.

El primer deseo que me hatransmitido ha sido el de manifestar su convencimiento de que al otorgárseleeste alto honor que supone la concesión del premio Cervantes "Se haquerido (dice) rendir tributo y homenaje a todos los poetas que, surgidos en ladécada de los años cuarenta, comenzaron a crear su obra en esos años tanatribulados y conflictivos de la moderna historia de España".

Piensa, con esa nobleza deespíritu y esa grandeza de intenciones que siempre le han distinguido, que"cualquiera de los poetas de mi generación, todos amigos personales yadmirados como líricos, hubiera sido merecedor de este premio. Con ellosconviví, con ellos me lancé a ese difícil camino de la poesía y de ellos aprendía soportar las "iras del espíritu" frente a una sociedad que acuciadapor necesidades más urgentes, veía la poesía como un quehacer inocuo al nopoder valorarla en toda su absoluta y redentora dimensión.

Así, pues, manifiestopúblicamente mi agradecimiento más sincero a todos y cada uno de los miembrosdel jurado que decidió concederme tan distinguido galardón". El PremioCervantes tiene además para nuestro poeta, un valor añadido: el que le otorgasu denominación. Y manifiesta:

"Cuando pienso en Miguel deCervantes, gloria de las letras hispanas, no sólo tengo en cuenta al dramaturgoque saliéndose de los límites de su llaneza dijo: "que se vieron en losteatros de Madrid representar Los tratos de Argel, que yo compuse, Ladestrucción de Numancia y La batalla naval, donde me atreví a reducir lascomedias a tres jornadas, de cinco que tenían; mostré, o, por mejor decir, fuiel primero que representase las imaginaciones y los pensamientos escondidos delalma, sacando figuras morales al teatro, con general y gustoso aplauso de losoyentes..."

Ni recuerdo sólo al granescritor que "como novelista es el maestro del género en la literaturamoderna universal, creador de varias de sus formas y autor, en el Quijote, dela más famosa, profunda y original de sus manifestaciones". Sino que tengopresente, sobre todo, el Cervantes poeta quien, "con su habitual modestiay preocupado por su propia poesía y también por su tendencia al rigurosoautoanálisis de su vida y escritos", llegó a decir de sí mismo:

Yo, que siempre trabajo y medesvelo

por parecer que tengo depoeta

la gracia que no quiso darmeel cielo.

Versos que, por otro lado, como la crítica ha puesto demanifiesto, "encubren una ironía bajo su fingida humildad".

Ese Cervantes es el que nuestrogalardonado siente en lo más profundo de su alma, y con el que tiene algunospuntos comunes:

"Porque yo, como Cervantes,creo que la poesía "es como una doncella tierna y de poca edad, y en todoextremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer, pulir y adornar otras muchasdoncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha de servir de todas, ytodas se han de autorizar con ella".

Y porque Miguel de Cervantes fueun gran admirador de Garcilaso, admiración que no se demuestra tan sólo en lashuellas que su propia obra ofrece, sino también en los elogios que del autor delas Églogas vierte a lo largo de su prosa.

Así, dice Persiles cuando llegaa las orillas del Tajo, junto a Toledo: "No diremos: Aquí dio fin a sucantar Salicio, sino: Aquí dio principio a su cantar...; aquí sobrepujó en suséglogas a sí mismo; aquí resonó su zampoña, a cuyo son se detuvieron las aguasde este río, no se movieron las hojas de los árboles, y parándose los vientosdieron lugar a que la admiración de su canto fuese de lengua en lengua y degente en gentes por todas las de la tierra...".

Podemos decir, pues, queCervantes fue el primer garcilasista de nuestra historia literaria y que mipoesía fue una de la que con más entusiasmo, a principios de los años cuarenta,alabó la belleza y el sentimiento de la obra del poeta toledano.

Cuando en los años inmediatos ala terminación de la nuestra guerra civil española, un grupo de muchachospusimos en la revista Garcilaso el resumen de una serie de encuentros donde serecogieron tanto nuestros primeros poemas como las primeras consecuencias quepodíamos haber encontrado en nuestro apasionado contacto con la Poesía, nopensamos nunca ni dictar un programa, ni agrupar en torno nuestro unos nombresque estrecha y escolásticamente se consideraran sustentadores de unosprincipios por nosotros promulgados.

Éramos jóvenes y se habíamutilado nuestra formación: se habían sustituido unos años preciosos de aula ybiblioteca por otras experiencias, trágicamente importantes, dolorosamentealeccionadoras. No eran tiempos de crítica ni siquiera de reflexión. Pues bien,Garcilaso, nos parecía algo así como una palanca para alzar con más fuerza,mejor con toda su fuerza, la continuidad de la poesía española. Y vimos, esosí, que el poeta toledano servía de símbolo y referencia para algunas actitudesque de pronto se nos aparecían vivas y urgentes como nunca. Nos servían sujuventud, su combatividad y su muerte. No servían su "dulcediscurrir", su sencillez, su armonía, su sosiego, su belleza".

Igual que admiraba a Garcilaso,estimulaba desde la revista de ese mismo nombre (y desde otras que dirigióposteriormente) a los jóvenes poetas que iniciaban sus pasos en el difícil yarriesgado camino de la poesía. Siempre apoyó a los poetas jóvenes porque enellos veía la evolución y el futuro de la lírica cuando se escribe librementecomo él mismo hacía. Y así dice:

"La poesía es para mí unaforma total de vida y una forma de conocimiento. Creo en ella, aunque no laencuentre en mí. Sé bien dónde está la poesía de los demás. Con la poesía aveces creo que soy un elegido por entender, por explicar el mundo con suesencia. Yo no soy el de ayer, y la poesía tampoco lo es. Creo que soy un buenlector de poesía y, acaso no un hacedor de poesía. Eso sí, escribo conindependencia, y soy incapaz de traicionarme o mentirme en un poema". Si"la experiencia poética es" —como se ha dicho— "avanzar tanlejos como uno pueda (tan lejos como uno se atreva) hacia la aventura", laexperiencia poética del galardonado ha avanzado valientemente por un pedregosocamino, asediada por cientos de peligros, resistiendo miles de seduccioneshacia el incierto destino que hoy es su obra. Se diría que fiel a lo queafirmaba rotundamente Stein sobre que la poesía es esencialmente eldescubrimiento, el amor, la pasión por el nombre de las cosas, José GarcíaNieto ha desarrollado ese descubrimiento, ese amor, esa pasión a través de lamirada.

"Soy un mirador. El"Miradero" se llama un paseo de Toledo, que tiene una largabarandilla que da a un dilatado paisaje con el Tajo hundido, con el ríoperdiéndose en el fondo. Yo he aprendido a mirar desde allí. Yo he miradosiempre. Yo tengo muy ejercitada mi capacidad de observación. Me heacostumbrado a mirar el mundo, a aprendérmelo con los ojos. Mirar es mi oficio,una manera de entendimiento. He mirado muy despacio, muy de cerca, laspiedrecillas de las playas; los fondos de las fuentes; la estructura de lanieve: el resplandor de una piel".

Desde esa postura humilde yamorosa José García Nieto ha ido creando su obra a lo largo de más de cincuentaaños de vida de poeta. Siempre fue exigente y honesto consigo mismo y generosoy desinteresado con los demás, porque así lo aprendió de sus maestros, que son,como confiesa: "El primero, claro está. Garcilaso, y San Juán de la Cruzes el milagro de la palabra. No se puede llegar a más hablando. Por él seexplica que el lenguaje pueda ser más que la pintura, más que la música. ¿Lodivino? ¿Lo humano? No sé. En él es todo lo mismo. La distancia más corta,infinitesimal, entre criatura y espíritu está aquí. Rubén Darío es total,siempre digo que sin él hubiese sido otra la poesía en español. Juan Ramón esla poesía, así, sin más. En él está la poesía. La delgadez de su palabra esinfinita y de imposible remedo. Antonio Machado es un amigo mayor, un conductorde sensibilidades. Después de leerlo, indudablemente, nos sentimosmejores".

Y otros muchos autores antiguosy modernos.

Estos juicios vertidos por JoséGarcía Nieto dan una clara idea de breviario lírico en el que junto a la palabraPoesía figuran, también con mayúsculas, las palabras Verdad, Emoción y Belleza."La palabra del poeta —dice José García Nieto— es un instrumentovaliosísimo en cuanto es portadora de paz, y de armonía, de fe y deentendimiento para todos los hombres de "todos los tiempos" —que endefinitiva son los mismos— y nunca debe utilizarse como arma de segundosintereses. Lo peor que puede ocurrirle a un poeta es que confundan su misión deenriquecer la Humanidad desde lo más puro de sus sentimientos, con la de alimentarde manera excluyente las sensibilidades de determinados hombres. El político yel sociólogo saben bien que caminan hacia metas si no fijas, sí susceptibles deprogramación, pero el poeta sabe que no hay meta posible.

Dejemos a los poetas, no en su"torre de marfil", sino en su "cárcel de amor", en su"soledad sonora" —que dijo San Juan de la Cruz—, donde la orilla dela esperanza ilumina y aclara a los demás. No los obliguemos en su canto nicondicionemos su mensaje:

Hasta que llegue. ¿Quién? Elpoema, ¿Por dónde?

¿De qué lugar? ¿Sirviendo aqué gota de amor?

Y, así, libre en su canto, sincondicionamientos, nuestro poeta fue poniendo en verso día a día todo lo queguardaba en el alma. Comenzó con una Víspera hacia ti donde el pronombrepersonal del título debe leerse como un "nosotros" solidario porque,desde entonces, a todos han estado dirigidas las meditaciones líricas queencierra su obra.

Meditaciones, principalmente,sobre tres pilares esenciales en toda poesía: Amor, Dios y paisaje patrio.

"Soy un hombre amoroso.Creo que el amor mueve el mundo. Y todos deberíamos respetar más el amor,cualquier amor, en todos los demás:

Arrojado a la luzmadrugadora,

me muero niño y soy todo undeseo

de varón en continuo jubileo

hacia tu corazón de ruiseñora.

También soy un ente religioso. "Dios estáaquí..." es el principio de un canto religioso. Yo cantaría "Diosestá ahí...". Es una cuestión de distancia. He tenido una fe sencilla yoracional, que va cambiando con el tiempo. Pero esto, Él lo sabe. Y espero quea mi debilitación se asome su misericordia, que creo infinita, porque eshermoso que lo crea.

El poeta ha visto cerca comonunca la condición de finalidad de las cosas, ha buscado también como nunca enellas su vestigio de inmortalidad, ha buscado en ellas, en él mismo y en supalabra la huella primera de la divinidad. Antes de todo era la esencia y enella se derramó sobre todo, y en todo está todavía para el que sepadescubrirla. Si, Dios estaba como estuvo siempre en las cosas:

Gracias, Señor. porque estás

todavía en mi palabra;

porque debajo de todos mispuentes

pasan tus aguas.

Conozco España palmo a palmo. He preferido la montañaporque es más silenciosa que el mar; el paisaje de la tierra es más asequible ypuedes adueñarte de él. El mar me ha podido siempre. Soy vecino del mar. Unentrañado en la tierra. Los ríos, ¡ah, los ríos!. Esos arroyos pequeños."Corrientes de aguas puras, cristalinas...":

Esto que tienes ante ti,

hijo mío, es España.

No podría decirte —yo nopuedo,

al menos, con palabras—

cómo es su cuerpo duro, cómoes su cara trágica,

cómo su azul cintura,extensamente

humedecida y agitada.

Yo sé, Majestades, que hecantado muchas veces sin estar en verdadera situación de pureza. He escrito poramor, he escrito por fastidio; lo he hecho hasta por pequeños compromisos. Hetenido tal holgura y he puesto tanta libertad sobre mi obra que no he temido nia perderme un poco en ella.

Creo que la misión de la poesía—al menos de mi poesía— no es tanto "despertar conciencia" de unamanera inmediata y polémica, como despertar sensibilidad. No creo que seamisión de los poetas abrir los caminos del odio sino del amor.

Estas son las hermosas palabras del nuevo Premio Cervantes, José García Nieto. Alcalá de Henares 23 de abril de 1997.

 

 

 

 

Joaquín Benito de Lucas, profundo conocedor de la obra de José García Nieto, amigo del poeta y lector del discurso.


Tags: Premio Cervantes, 1996, José García Nieto

Publicado por Marcelo_Choren @ 9:24
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